El sufrimiento de una persona enferma no es sólo el daño y el dolor que pueda afectar a los órganos o sistemas de su cuerpo. El sufrimiento está también ligado a los miedos y temores de las pérdidas que, de una manera real o imaginaria se pueden producir. Es una preocupación legítima de su futuro como persona.

Creemos, por ello, que los pacientes, los que sufren y no las enfermedades, son el centro de la sanidad y la razón de ser de los sistemas de salud.

La Fundación Privada Daniel Bravo-Andreu quiere estimular las alianzas y el trabajo colaborativo entre las asociaciones de pacientes y los hospitales para que puedan aliviar el sufrimiento de los enfermos y sus familias.